Duncan Shaw

Durante la segunda mitad del siglo XIX, surgió en Córdoba una pequeña comunidad protestante liderada por el escoces Duncan Shaw (1819-1885). Un destacado ingeniero de minas que impulsó numerosas iniciativas empresariales en la provincia, entre las que sobresalió la Fábrica de Plomo de Pozo Ancho, localizada en las proximidades de la ciudad, junto al Arroyo de las Piedras, en la que empleó a numerosos operarios ingleses de religión protestante.
La necesidad de contar con un espacio funerario propio en el que dar sepultura a sus trabajadores, le llevó a la creación de un pequeño campo santo junto a las instalaciones industriales, cuyo uso se amplió pronto al resto de esta comunidad religiosa, siendo conocido con el nombre de Cementerio Protestante o de los Ingleses. Este cementerio estuvo funcionando hasta bien entrado el siglo XX, siendo abandonado posteriormente por falta de espacio, lo que lo convirtió en objeto de continuos expolios y saqueos, llegando incluso a acoger entre sus muros a familias con escasos recursos económicos.
En 1959 un familiar del pintor inglés Francis William Tophan, que había recibido sepultura en este lugar, viajó hasta Córdoba para localizar su enterramiento, encontrando el cementerio en un estado deplorable. Este hecho le llevó a denunciar la situación ante la embajada inglesa, desde donde se instó al Ayuntamiento cordobés a que llevasen a cabo actuaciones para su recuperación.
Fue entonces cuando el alcalde Antonio Cruz Conde dispuso el traslado de las sepulturas que aún quedaban en el Cementerio de la Fábrica de Pozo Ancho al Cementerio de San Rafael, creándose en el mismo un nuevo espacio conocido con el nombre de Departamento Evangélico. En la actualidad, aún se pueden contemplar algunas de las viejas sepulturas trasladadas desde su primitivo emplazamiento, junto a otras más recientes. La memoria del industrial Duncan Shaw ha quedado perpetuada a través de la asignación de su nombre a una de las glorietas de acceso al Polígono Chinales.